16 jul 2012

Happy Birthday


La vida nunca es tan sencilla y lineal como a veces quisiéramos que sea. Piedras en el camino, palos en la rueda, situaciones que nos exceden y no podemos manejar, o simples problemas, nos impiden hacer y deshacer a nuestro antojo. Entonces, hay que adaptarse a la realidad que nos toca atravesar, hacerse fuertes, tener paciencia y seguir con la cabeza en alto.
Me encantaría, en este momento, poder saludarte y decirte feliz cumpleaños.  Darte un beso, un abrazo, y tomar una cerveza juntos. Me gustaría poder festejar con vos. Lamentablemente, no se puede, y es una verdadera pena.  Por eso, aunque sea te dedico estas líneas, a las 00.00 horas, deseando que algún día sepas que me acordé de vos en este instante importante.
Ojalá que el futuro sea distinto. Ojalá que sea más fácil. Ojalá que alguna vez pueda decirte feliz cumpleaños mirándote, y pueda darte ese abrazo que hoy tantas ganas tengo de regalarte. Tengo fe. Todo va a salir bien.
Mientras tanto, acá sigo. Tomando algo, esperando, tranquilo.
Feliz cumpleaños. Te quiero muchísimo, y estoy con vos. A la distancia, como quieras llamarlo, pero estoy con vos. Gracias por hacerme mejor persona. Te debo mucho. Y te quiero más.

Y diganle feliz cumpleaños. No tengo dudas de que se lo merece.

10 jul 2012

PEACE (PAZPA)


-Shh, listo. Dormite, te quedan 40 minutos nada más.-
En ese momento, la besé, nos quedamos en silencio y cerramos los ojos. O al menos eso creyó ella, ya que yo continuaba mirándola, apreciándola.  Y así me quedé, inmóvil, acariciando suavemente su rostro.
Intentaba descubrir su silueta en las penumbras, grabar esa imagen angelical en mi retina. Sólo escuchaba el tierno ruido de su respiración, y continuaba observándola…Miles de cosas se cruzaron por mi cabeza en ese instante.
``Esto debe ser estar feliz”  pensaba, mientras sentía como esa hermosa sensación de paz, de tranquilidad, invadía mis venas y me relajaba. Me sentía algo estúpido, ya que no podía dejar de sonreír.  Estaba realmente feliz, contento de poder compartir ese momento junto a ella.
Apoyé mi mano en su cara, y ella se durmió. Respiraba apaciblemente, y me abrazaba por la espalda.  Cerré los ojos unos minutos, sintiéndome pleno, realizado.  El corazón me latía violentamente, parecía que quería escaparse de mí. Poco a poco, el sueño comenzó a ganarme la batalla. Y con una sonrisa dibujada en mi rostro, me dejé vencer.
Desperté tan sólo unos minutos más tarde. Abrí los ojos, y aún estaba ella allí. No, definitivamente no era un sueño. Ya podía estar tranquilo. Apoyada contra mi pecho, sentía su palpitar pausado, sereno, calmo. La tranquilidad nuevamente se apoderó de mi cuerpo. Quería que despierte, darle un abrazo con todas mis fuerzas, decirle ``te quiero, gracias por hacerme feliz´´. Pero me era imposible perturbarle el descanso: dormía tan plácidamente que el solo hecho de observarla me producía ternura. Era tan hermosa.
Con mi mano derecha, siempre un poco torpe, le acomodé su pelo, y descendí hasta la perfección de su cara. No podía dejar de acariciarla, su piel siempre fue mi debilidad.  Por mi mente comenzaron a desfilar recuerdos lejanos y cercanos, felices y tristes. Todos los momentos que habíamos pasado juntos, lo difícil que había sido. Todo valía la pena.  Escucharla respirar a mi lado, poder besarla dormida, sentir sus caricias en mi espalda, despertarme junto a ella, era sin duda lo más hermoso que me había sucedido en los últimos tiempos.
De repente, sentí que todos los problemas de la vida cotidiana desaparecían, junto con mis habituales dolores corporales. Nada malo existía en eso momento, éramos sólo ella y yo, nada ni nadie más. Siempre creí que la sensación más linda que una persona te puede transmitir es el sosiego, la armonía, la calma.  La paz. Así me encontraba yo. Mirando hacia el cielo. Feliz.
-Ey, dormite, no hagas trampa.-
Su pedido me sobresaltó, y me hizo reír. Ella cerró los ojos y siguió durmiendo, agarrando con fuerza mi brazo. Le di un beso en su mejilla, e intenté descifrar que era lo que sentía en ese momento: ``Es un sol, no puede ser tan linda. No sé si está bueno que tenga tanta trascendencia en mi humor, en mis estados de ánimo. Pero no importa eso hoy. La tranquilidad que ella me da, no me la da nadie. La paz y la alegría, tampoco. Me hace reír, ella se divierte, me escucha, la escucho, nos entendemos, la pasamos bien. ¿Cuál es la parte mala de todo esto?. Sí, definitivamente vale la pena seguir con esto. Seguir intentando. Hasta el final”
El reloj sonó, ya era hora de levantarse: ella a trabajar, yo a la facultad. Era hora de volver a la rutina, y de volver a nuestros personajes diurnos, a esas caretas que nadie se imagina lo que ocultan.
Me puse muy triste, no quería que termine esa noche. Quería que sea eterna, que no haya responsabilidades y podamos quedarnos juntos, en silencio, disfrutándonos y dándonos un beso, con toda la paz que siempre me representó.
 Ella despertó y pidió ``5 minutos más´´. Sonreí. La abracé por la cintura, y nos quedamos allí, para siempre. Perdidos en el tiempo. Juntos.


25 jun 2012

"Si me toca morir quiero que sea así, el paraíso soñado"


Fortaleza mental. Indispensable para mantener una pelea, una batalla. Y más aun si esa guerra ocurre dentro tuyo, en lo mas recóndito de tu ser.
Analizar mucho puede llegar a ser contraproducente. Las decisiones más fieles a nuestra manera de vivir y a nuestros sentimientos nacen casi sin pensar. Uno debería ser capaz de cerrar los ojos, y vislumbrar que es lo que quiere, que objetivo quiere alcanzar. Y, por suerte, soy capaz de hacer eso. Al menos hoy.
Sé que quiero. Lo sé. Con todos los pros y contras que eso implica. Por que, seamos realistas: sería mucho más fácil no saber para donde camino, vivir en una nube de pedos, y mantenerme en esa postura bajo el argumento de “necesito pensar”. Saber lo que uno quiere no es siempre lo mejor, creo. Por que el hecho de ser conscientes de lo que buscamos, implica mucho más esfuerzo y trabajo en pos de esa búsqueda. Y, naturalmente, posibilidades de naufragar y fracasar. 

Siempre fui de las personas que le tienen mucho miedo al fracaso. Principalmente por que considero que siempre que quiero o busco algo, me la juego realmente por eso. Pienso, trabajo, me esfuerzo, dejo todo lo que tengo que dejar para poder alcanzar ese fin.  Y si no lo alcanzo, si se me escapa, la paso realmente mal.
Hay muchas chances de que esta vez se me escape la tortuga. Aunque en este caso, (seamos justos)  se me escaparía la liebre, mejor dicho. Pero, a pesar del miedo, que existe y que está siempre latente en mi persona, quiero jugarme el todo por el todo, y arriesgar. Tirar un ``all in´´, a pesar de no tener un póker de ases.  Voy a todo o nada con un par de jotas: ni con un full ni con una pierna. Con un simple par. Y `` Si me toca morir quiero que sea así, el paraíso soñado”
Y sí, dije que tengo miedo. Y no me avergüenza eso.

 ``Dicen que hay dos clases de escaladores. Los que tienen miedo y los que no. ¿Cuáles son los más valientes? ¿Los que no le temen a nada? NO.  Los valientes si tienen miedo. Los que no se asustan no sienten nada, no valoran nada. Corren riesgos por que todo les da lo mismo.  Y por eso son los primeros que mueren en la montaña. Y los que primero olvidamos.”

Así que, con miedo o sin miedo, a enfrentar las cosas. Siempre.  Con la cabeza en alto.  Y una sonrisa.



Y por eso volví del silencio más puro a este ring de boxeo.
Por que sólo al luchar sobrevive mi alma a su eterna condena.
Por que un día lloré cuando supe cual era mi papel en la historia.
Si me toca morir quiero que sea así, el paraíso soñado

21 jun 2012

1,2,3

cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez...respirar.uff, no alcanza.
once, doce, trece, catorce, quince, dieciseis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte.
respirar.
levantar la cabeza. seguir.
vivir.

Error 404

No hizo falta esperar al 22 de septiembre. Decidí mal.
¿Y ahora? no sé. Mantener la mirada en el suelo. Algún día, la verguenza tal vez pase. Algún día el sol volverá a nacer.

17 jun 2012

Sensaciones


El corazón me palpitaba violentamente dentro de mi pecho, al punto tal que sentía que existía la posibilidad de que huyera a un lugar más tranquilo de un momento a otro. Las manos me sudaban, denotaban mis nervios. Me resultaba imposible quedarme quieto; necesitaba moverme constantemente para descubrir que aún controlaba mi cuerpo, y no él a mí. Me sentía un nene, dando sus primeros pasos en la vida. No sabía bien que hacer, que decir. Todo lo que cruzaba por mi mente me parecía insulso. Ella merecía más.
Todavía no sé de donde saqué el valor para enfrentarla y mirarla a los ojos. Pero las sensaciones fueron únicas.  En ese preciso momento, toqué el cielo con las manos. Me sentí totalmente embriagado de felicidad, de dicha, de alegría. Realmente valía la pena vivir.
Cerré los ojos y la paz invadió mi cuerpo. No hubiese estado mal morir en ese instante.  Temía que fuese un sueño (otra vez), y que despertase algunos segundos más tarde, acomodado en mi cama, mirando las manchas de humedad del techo.
Mis manos se sentían atraídas por su rostro. No podía dejar de acariciarla. Su piel era tan suave, no lograba despegarme de ella. Realmente deseaba que el tiempo se detuviera, y que esa fotografía quedara inmortalizada en mi mente por el resto de mis días.
Tantas veces había imaginado sus labios, pero nunca creí que fuesen tan perfectos. Eran finos y delicados, con  un sabor celestial, único. Me representaban la pureza, la perfección, la esencia de los dioses. No quería alejarme de ellos, no quería que ese momento terminase nunca. De repente, creía en la eternidad.
Ella me miró, y sonrío. Supe que había tomado el camino correcto y que llegaría a buen puerto. La observé detenidamente, y mis ojos se encontraron con los suyos. Ahora, el que sonreía de manera estúpida era yo. Quería que sepa que estaba realmente feliz, que ese momento significaba mucho para mí. Acaricié suavemente su pelo, y la abracé.
Nuestros cuerpos se confundieron en uno, mientras pensaba cuanto hacía que no daba un abrazo tan sincero, con tanto afecto. La apreté contra mi pecho, intentando transmitirle seguridad, como si supiera exactamente todo lo que estaba haciendo. Nos quedamos unos segundos (horas) allí, inertes, disfrutando de los hechos.
Nos quedamos en silencio, sin pronunciar palabra. Sólo se escuchaba los latidos de nuestros corazones, aún acelerados, temiendo  que alguien nos descubriera.  Volví a besarla, pero esta vez dejé que la pasión me ganara la batalla. La besé fuerte, descargando los meses de desamores, de tristeza. Necesitaba que todas esas sensaciones abandonaran mi cuerpo para dar paso a las nuevas, más puras y plenas. No quería quedarme inmerso en ese oscuro pasado. La luz comenzaba a iluminarme. A iluminarnos.
Minutos más tarde, abandonamos esa sala y bajamos juntos las escaleras. Debíamos volver al mundo real, reencontrarnos con nuestros simulacros de vida, con nuestras fachadas. Ya habíamos jugado  suficiente  esa noche. Pero antes, le di un último beso. Luego, ella dobló para la derecha. La miré partir, mientras yo viraba hacia la izquierda, anhelando el momento en el cual volveríamos a vernos.

22 may 2012

Gustos


Me gustaría que sea 22 de septiembre, y ver si decidí bien.
Me gustaría que sea mañana, y levantarme con una sonrisa y ganas de seguir.
Me gustaría volver a entrenar, y no lesionarme nunca más.
Me gustaría no depender tanto de otras personas, de un abrazo o de una palabra de aliento. Me gustaría ser mi propio héroe.
Me gustaría poder decir lo que pienso y siento siempre, sin importar quien esté a mi lado. Me gustaría ser más libre, y no vivir atado por los paradigmas que fui creando en 21 años de vida.
Me gustaría tener algo que hacer todos los días, y que eso me haga feliz.
Me gustaría tenerte acá, al lado mío, como en aquellos viejos buenos tiempos.
Me gustaría creer que hice las cosas de maneras diferentes, y que no me comporté como un inmaduro.
Me gustaría saber que maduré, confirmarlo a través de hechos y situaciones.
Me gustaría no haber quedado tan traumado, tan débil, con tanto miedo en mi interior.
Me gustaría volver a tener 10 años y pasarme los días jugando a la pelota con el gordo y los pibes, sin ningún tipo de preocupación más que ganar el picado del día.
Me gustaría haberte conocido en esa época, en la que era siempre el más feliz de todos.
Me gustaría que notés mi alegría y mis triunfos, no sólo mis tristezas y fracasos.
Me gustaría valorar mis triunfos, no sólo ver mis fracasos.
Me gustaría tenerte.
Me gustaría viajar solo, y conocerme.
Me gustaría que exista la forma de saber como sería el mundo y mi gente si yo no hubiese nacido.
Me gustaría morirme por un mes y ver como se comportan las personas que quiero, en mi ausencia.
Me gustaría irme varios días, sin rumbo fijo y sin ningún medio de comunicación. Estar solo y actuar solo. Elegir lo que es mejor para mí, en soledad.
Me gustaría no estar pasando por esto.
Me gustaría que sea 22 de septiembre, y ver si decidí bien. Eso, básicamente. Lo demás, se puede negociar.