No hizo falta esperar al 22 de septiembre. Decidí mal.
¿Y ahora? no sé. Mantener la mirada en el suelo. Algún día, la verguenza tal vez pase. Algún día el sol volverá a nacer.
Un espacio siempre disponible para verter mis pensamientos, ideologías, sensaciones y sentimientos.
21 jun 2012
17 jun 2012
Sensaciones
El corazón me palpitaba violentamente dentro de mi pecho, al
punto tal que sentía que existía la posibilidad de que huyera a un lugar más
tranquilo de un momento a otro. Las manos me sudaban, denotaban mis nervios. Me
resultaba imposible quedarme quieto; necesitaba moverme constantemente para
descubrir que aún controlaba mi cuerpo, y no él a mí. Me sentía un nene, dando
sus primeros pasos en la vida. No sabía bien que hacer, que decir. Todo lo que
cruzaba por mi mente me parecía insulso. Ella merecía más.
Todavía no sé de donde saqué el valor para enfrentarla y
mirarla a los ojos. Pero las sensaciones fueron únicas. En ese preciso momento, toqué el cielo con las
manos. Me sentí totalmente embriagado de felicidad, de dicha, de alegría.
Realmente valía la pena vivir.
Cerré los ojos y la paz invadió mi cuerpo. No hubiese estado
mal morir en ese instante. Temía que
fuese un sueño (otra vez), y que despertase algunos segundos más tarde, acomodado
en mi cama, mirando las manchas de humedad del techo.
Mis manos se sentían atraídas por su rostro. No podía dejar
de acariciarla. Su piel era tan suave, no lograba despegarme de ella. Realmente
deseaba que el tiempo se detuviera, y que esa fotografía quedara inmortalizada
en mi mente por el resto de mis días.
Tantas veces había imaginado sus labios, pero nunca creí que
fuesen tan perfectos. Eran finos y delicados, con un sabor celestial, único. Me representaban la
pureza, la perfección, la esencia de los dioses. No quería alejarme de ellos,
no quería que ese momento terminase nunca. De repente, creía en la eternidad.
Ella me miró, y sonrío. Supe que había tomado el camino
correcto y que llegaría a buen puerto. La observé detenidamente, y mis ojos se encontraron
con los suyos. Ahora, el que sonreía de manera estúpida era yo. Quería que sepa
que estaba realmente feliz, que ese momento significaba mucho para mí. Acaricié
suavemente su pelo, y la abracé.
Nuestros cuerpos se confundieron en uno, mientras pensaba
cuanto hacía que no daba un abrazo tan sincero, con tanto afecto. La apreté
contra mi pecho, intentando transmitirle seguridad, como si supiera exactamente
todo lo que estaba haciendo. Nos quedamos unos segundos (horas) allí, inertes,
disfrutando de los hechos.
Nos quedamos en silencio, sin pronunciar palabra. Sólo se
escuchaba los latidos de nuestros corazones, aún acelerados, temiendo que alguien nos descubriera. Volví a besarla, pero esta vez dejé que la
pasión me ganara la batalla. La besé fuerte, descargando los meses de
desamores, de tristeza. Necesitaba que todas esas sensaciones abandonaran mi
cuerpo para dar paso a las nuevas, más puras y plenas. No quería quedarme inmerso
en ese oscuro pasado. La luz comenzaba a iluminarme. A iluminarnos.
Minutos más tarde, abandonamos esa sala y bajamos juntos las
escaleras. Debíamos volver al mundo real, reencontrarnos con nuestros
simulacros de vida, con nuestras fachadas. Ya habíamos jugado suficiente esa noche. Pero antes, le di un último beso.
Luego, ella dobló para la derecha. La miré partir, mientras yo viraba hacia la
izquierda, anhelando el momento en el cual volveríamos a vernos.
22 may 2012
Gustos
Me gustaría que sea 22 de septiembre, y ver si
decidí bien.
Me gustaría que sea mañana, y levantarme con una sonrisa y ganas de seguir.
Me gustaría volver a entrenar, y no lesionarme nunca más.
Me gustaría no depender tanto de otras personas, de un abrazo o de una palabra de aliento. Me gustaría ser mi propio héroe.
Me gustaría poder decir lo que pienso y siento siempre, sin importar quien esté a mi lado. Me gustaría ser más libre, y no vivir atado por los paradigmas que fui creando en 21 años de vida.
Me gustaría tener algo que hacer todos los días, y que eso me haga feliz.
Me gustaría tenerte acá, al lado mío, como en aquellos viejos buenos tiempos.
Me gustaría creer que hice las cosas de maneras diferentes, y que no me comporté como un inmaduro.
Me gustaría saber que maduré, confirmarlo a través de hechos y situaciones.
Me gustaría no haber quedado tan traumado, tan débil, con tanto miedo en mi interior.
Me gustaría volver a tener 10 años y pasarme los días jugando a la pelota con el gordo y los pibes, sin ningún tipo de preocupación más que ganar el picado del día.
Me gustaría haberte conocido en esa época, en la que era siempre el más feliz de todos.
Me gustaría que notés mi alegría y mis triunfos, no sólo mis tristezas y fracasos.
Me gustaría valorar mis triunfos, no sólo ver mis fracasos.
Me gustaría tenerte.
Me gustaría viajar solo, y conocerme.
Me gustaría que exista la forma de saber como sería el mundo y mi gente si yo no hubiese nacido.
Me gustaría morirme por un mes y ver como se comportan las personas que quiero, en mi ausencia.
Me gustaría irme varios días, sin rumbo fijo y sin ningún medio de comunicación. Estar solo y actuar solo. Elegir lo que es mejor para mí, en soledad.
Me gustaría no estar pasando por esto.
Me gustaría que sea 22 de septiembre, y ver si decidí bien. Eso, básicamente. Lo demás, se puede negociar.
Me gustaría que sea mañana, y levantarme con una sonrisa y ganas de seguir.
Me gustaría volver a entrenar, y no lesionarme nunca más.
Me gustaría no depender tanto de otras personas, de un abrazo o de una palabra de aliento. Me gustaría ser mi propio héroe.
Me gustaría poder decir lo que pienso y siento siempre, sin importar quien esté a mi lado. Me gustaría ser más libre, y no vivir atado por los paradigmas que fui creando en 21 años de vida.
Me gustaría tener algo que hacer todos los días, y que eso me haga feliz.
Me gustaría tenerte acá, al lado mío, como en aquellos viejos buenos tiempos.
Me gustaría creer que hice las cosas de maneras diferentes, y que no me comporté como un inmaduro.
Me gustaría saber que maduré, confirmarlo a través de hechos y situaciones.
Me gustaría no haber quedado tan traumado, tan débil, con tanto miedo en mi interior.
Me gustaría volver a tener 10 años y pasarme los días jugando a la pelota con el gordo y los pibes, sin ningún tipo de preocupación más que ganar el picado del día.
Me gustaría haberte conocido en esa época, en la que era siempre el más feliz de todos.
Me gustaría que notés mi alegría y mis triunfos, no sólo mis tristezas y fracasos.
Me gustaría valorar mis triunfos, no sólo ver mis fracasos.
Me gustaría tenerte.
Me gustaría viajar solo, y conocerme.
Me gustaría que exista la forma de saber como sería el mundo y mi gente si yo no hubiese nacido.
Me gustaría morirme por un mes y ver como se comportan las personas que quiero, en mi ausencia.
Me gustaría irme varios días, sin rumbo fijo y sin ningún medio de comunicación. Estar solo y actuar solo. Elegir lo que es mejor para mí, en soledad.
Me gustaría no estar pasando por esto.
Me gustaría que sea 22 de septiembre, y ver si decidí bien. Eso, básicamente. Lo demás, se puede negociar.
30 abr 2012
Sigue
-Haceme caso, agarrá por este camino. Yo esta ya la viví eh,
te lo digo por expericia.-
-¿Te parece? Yo te entiendo, pero no quiero ir por ese lado.
Seguramente tenés razón, pero igual prefiero agarrar por acá.-
-No seas boludo, la vas a pasar mal si vas por ahí. Creéme,
no es la mejor opción. No vas a llegar a ningún lado sino.-
- Pero me tengo fe. Para mí, va
a costar pero voy a andar bien. Confía en mí.-
¿Te pasó esto?. Ojalá que no. Es una situación en la que,
por lo menos yo, me siento muy incomodo.
Llega un punto en el que te hacen sentir un gil, por no elegir lo fácil o
lo seguro. Y eso no está bueno. ``Los cagones no escriben la historia´´, suele
repetir mi técnico de básquet. Y tiene
razón. Los que dan un paso al costado, los que deciden abrirse, salirse de la
situación por comodidad o por algo símil a la inteligencia, indefectiblemente
terminan olvidados, sin ninguna historia digna de ser escrita.
Otra cosa. Cuando vos
contás algo a una persona, una situación o un hecho sobre el cual tenés que
decidir, ¿esperás un consejo, o sólo esperás comprensión? . No sé vos, pero a
mi me molesta que me digan que es lo que debería hacer. Siempre creí que soy yo
el que tengo que tomar la decisión, sea para bien o para mal. Sólo yo sé como
reacciono ante determinados momentos, y si sigo los consejos de otros, no
estaría siendo fiel a mi mismo, a mi personalidad, a mi historia.
Entonces, el problema radica en las consecuencias que pueda
acarrear esa decisión personal. Si uno es lo suficientemente seguro de sí mismo
como para ir contra la corriente y perseguir un sentimiento, uno debe ser lo
suficientemente fuerte para ponerle el pecho a las probables malas que puedan
llegar. No es cuestión de hacerse el guapo, el yo puedo, y terminar
apichonado esperando que un salvavidas
te remolque a la orilla nuevamente.
Otra cosa. A vos, que estás leyendo, te llevo para otro
tema. ¿Te pasa seguido enojarte, tomar una decisión que sabés que es la más
sensata, por que no podés seguir así, y al otro día hacer totalmente lo
contrario? ¿Soy claro?. Te pongo un ejemplo burdo. Vas al gimnasio, y levantás
más de lo que podés. Al rato, te duele todo, y te das cuenta que no podés
seguir levantando eso, que te hace mal. Sin embargo, al otro día, con un poco
menos de dolor, volvés a tratar de levantar el mismo kilaje.
El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con
la misma piedra. El garrón, es cuando tropezás TODOS los días con el mismo
escollo. Y seguís, y seguís, y pensás que un día va a cambiar la cosa, que no
puede pasar siempre lo mismo. Y todos las noches sentís realmente que algo
distinto hay, que algo bueno va a pasar. Y no pasa. Y seguís, y seguís. ¿Y
hasta cuándo?
La cosa, el final, es el siguiente, y no era el que pensaba
escribir. Después de leer esto, vos podrás decirme: “no viejo, no sigas. No
podés tratar de levantar otra vez ese mismo peso. Te va a doler, te vas a
lastimar”. Pero yo te dejo esta cita, y te dejo pensando:
``Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero nunca te detengas…”
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero nunca te detengas…”
1 mar 2012
Perseverar
Tirar el rebaje, pasar de quinta a cuarta, para después acariciar la tercera, y así sucesivamente. Nada más sensato que bajar un cambio en el preciso momento que sentís que le erraste, que te equivocaste, que tomaste el camino cargado de obstáculos y dificultades. Elegiste el sendero más largo, creyendo (infantilmente) que sólo vos conocías un atajo casi mágico, que nadie más que vos había admirado.
Lo lógico sería reprocharse, retarse, enojarse y meter marcha atrás. Volver hasta la bifurcación, y ahora si, escoger la avenida que transitan todos. Pero (¿lamentablemente?) no existe una marcha atrás en el tiempo, un aparato capaz de permitirnos rever ciertas situaciones, volver al pasado y pensar las cosas mejor. Gracias a dios, no existe.
Que fácil sería todo si algún ser humano hubiese creado una máquina con tales atributos. Y fácil es sinónimo de aburrido, de rutina, de embole.
Cuesta muchísimo ser consecuente, firme, y seguro de uno mismo para mantenerse en la misma calzada durante largo tiempo, probablemente más de lo que muchos pretenden o aceptan. Pero cuando uno consigue la tranquilidad espiritual adecuada, y está lo suficientemente relajado como para respirar, escucharse y mirar las cosas desde otra perspectiva, no tengo ningún tipo de dudas de que se puede. Vos podés seleccionar la carretera con más baches, pozos y miguelitos. Y no sería extraño que en algún momento pinchés, se te rompa un amortiguador o estés cansado de tanta imperfección.
Pero eso no puede debilitarte. Eso no puede vencerte. Tendrás que bajar del vehículo, emparchar la cubierta, y volver a subir. Y que todo siga girando. ¿O vos te pensás que la rueda va a dejar de girar por que vos estás arreglando ``tu motor´´? No, la vida y el mundo nunca paran. O te reponés rápido, o te quedás afuera para siempre. Lo mirás desde la tribuna. Y eso si que sería triste: observar desde afuera por que en el momento de alzar la cabeza no tuviste la valentía suficiente como para decir: ``acá estoy yo eh, no se olviden. Con mis defectos, pero también con muchísimas virtudes´´.
Por último, queda una tarea para el futuro, para esas tardes de junio lluviosas que lo invitan a uno a observar las manchas de humedad, las telarañas de aquel rinconcito recóndito, y meditar: ¿Esa imperfección que sufrió tu motor interno, es lo suficientemente grave como para que bajés de tu auto y pierdas tiempo reparándolo? Ojo eh, no seas iluso. ¿O me vas a decir que nunca te paso creer que una persona te había roto el chasis, y al tiempo, observaste que tan sólo era un rayoncito en el paragolpes, y seguiste como si nada tu historia? Vamos, seamos grandes. Todos nos equivocamos alguna vez. Y todos nos vamos a seguir equivocando. El día que asumas eso de vos mismo, vas a poder sonreír todas las medianoches, vas a poder descubrirte feliz delante de un espero. Y una tarde de verano, mirando en la profundidad de tu mirada, vas a descubrir que te convertiste en todo eso que soñabas ser.
Lo lógico sería reprocharse, retarse, enojarse y meter marcha atrás. Volver hasta la bifurcación, y ahora si, escoger la avenida que transitan todos. Pero (¿lamentablemente?) no existe una marcha atrás en el tiempo, un aparato capaz de permitirnos rever ciertas situaciones, volver al pasado y pensar las cosas mejor. Gracias a dios, no existe.
Que fácil sería todo si algún ser humano hubiese creado una máquina con tales atributos. Y fácil es sinónimo de aburrido, de rutina, de embole.
Cuesta muchísimo ser consecuente, firme, y seguro de uno mismo para mantenerse en la misma calzada durante largo tiempo, probablemente más de lo que muchos pretenden o aceptan. Pero cuando uno consigue la tranquilidad espiritual adecuada, y está lo suficientemente relajado como para respirar, escucharse y mirar las cosas desde otra perspectiva, no tengo ningún tipo de dudas de que se puede. Vos podés seleccionar la carretera con más baches, pozos y miguelitos. Y no sería extraño que en algún momento pinchés, se te rompa un amortiguador o estés cansado de tanta imperfección.
Pero eso no puede debilitarte. Eso no puede vencerte. Tendrás que bajar del vehículo, emparchar la cubierta, y volver a subir. Y que todo siga girando. ¿O vos te pensás que la rueda va a dejar de girar por que vos estás arreglando ``tu motor´´? No, la vida y el mundo nunca paran. O te reponés rápido, o te quedás afuera para siempre. Lo mirás desde la tribuna. Y eso si que sería triste: observar desde afuera por que en el momento de alzar la cabeza no tuviste la valentía suficiente como para decir: ``acá estoy yo eh, no se olviden. Con mis defectos, pero también con muchísimas virtudes´´.
Por último, queda una tarea para el futuro, para esas tardes de junio lluviosas que lo invitan a uno a observar las manchas de humedad, las telarañas de aquel rinconcito recóndito, y meditar: ¿Esa imperfección que sufrió tu motor interno, es lo suficientemente grave como para que bajés de tu auto y pierdas tiempo reparándolo? Ojo eh, no seas iluso. ¿O me vas a decir que nunca te paso creer que una persona te había roto el chasis, y al tiempo, observaste que tan sólo era un rayoncito en el paragolpes, y seguiste como si nada tu historia? Vamos, seamos grandes. Todos nos equivocamos alguna vez. Y todos nos vamos a seguir equivocando. El día que asumas eso de vos mismo, vas a poder sonreír todas las medianoches, vas a poder descubrirte feliz delante de un espero. Y una tarde de verano, mirando en la profundidad de tu mirada, vas a descubrir que te convertiste en todo eso que soñabas ser.
27 feb 2012
Vos podés
Hace ya más de 5 meses escribía, en este mismo espacio, lo siguiente:
`` ¨Arte es crear¨, me dijo una de esas filósofas modernas que tienen el don de tener la razón muchas más veces que vos. Y yo prefiero crear mis propios paradigmas de vida, mis propias formas. Mis propios conceptos de búsqueda de felicidad. A veces es lindo tener una voz dulce que te aconseje que hacer, que camino seguir, que sendero tomar. Pero la verdad, soy de los que prefieren elegir usando mi subjetividad, y ganar o perder con mis herramientas.”
Me sorprendió más de lo que te imaginás volver a toparme con ese texto y sentir que, más de 150 días después, una nueva experiencia de vida me obligue a reabrir el debate interno entre: ``Lo que haría yo y lo que el resto me dice que haga´´. Por suerte, me puso feliz ver que soy consecuente y constante a lo largo del tiempo, por que tomé la misma decisión que aquel 26/9/2011.
Resulta sumamente complejo no verse inmerso en un egocentrismo que, sin lugar a dudas, resultaría totalmente perjudicial para cualquier ser humano. Uno jamás debería tentarse, caer y pecar con el famoso ``yo soy así, no intentes cambiarme´´. Creo que eso es un error gravísimo, que puede costar años remendar. Un sujeto, sin amigos, sin familia, sin voces que le aconsejen por que camino ir, que atajo tomar, que bifurcación elegir, probablemente tome pésimas decisiones a lo largo de su existencia.
Uno debe nutrirse día a día de las experiencias ajenas, de las historias de vida de su círculo íntimo. Uno, inevitablemente, debe escuchar y pensar muchísimo antes de creerse capaz de tomar una determinación vital para el subsistir de uno mismo. Sin embargo, sigo sosteniendo, que siempre va a pesar más las vivencias propias, el libro que uno está escribiendo en estos 21 años de hermosa vida. Al fin a cabo, y sin tanto palabrerío bonito y redundante, uno siempre debería confiar en su instinto. O mejor aún, en su corazón.
Si vos estás leyendo esto, escuchá lo siguiente y haceme caso, por que no soy de dar consejos muy seguido. ¿Hay un tema en particular que te perturbe, que no te permita sonreír todas las veces que quisieras?. Bueno, acóstate en tu cama, en tu posición preferida. Relajate, dejá que los pensamientos fluyan, que vayan y vengan. Respira mucho, y de un momento a otro, mágicamente, vas a encontrar dentro tuyo la respuesta, lo que tenés que hacer, los pasos a seguir para cumplir el objetivo que anhelás. Creéme. Adentro tuyo, está todo lo que necesitas.
La dejo acá. ``Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo´´. Será cuestión de acostarse, y meditar. Y encontrar la mejor manera de romper ese silencio que tanto lastima y duele.
26 sept 2011
Operación Libertad
Hace algunos meses escuché al "profe" Córdoba (santo que claramente no es de mi devoción) decir que "la motivación es algo personal, que surge en cada uno de diferentes maneras, pero que siempre surge de uno mismo".
¿Pero qué pasa si últimamente nada te motiva? ¿Qué pasa si no encontrás ningún motivo lo suficientemente real como para sonreírle al mundo, y dejar que él te llene de luz?
Como siempre, las teorías están confeccionadas para las personas que tienen la dicha de vivir plenamente todo el tiempo. Bueno, no se si seré yo el raro o que, pero yo no vivo feliz todo el tiempo. Estas teorías petes no me sirven.
"Arte es crear", me dijo una de esas filósofas modernas que tienen el don de tener la razón muchas más veces que vos. Y yo prefiero crear mis propios paradigmas de vida, mis propias formas. Mis propias conceptos de búsqueda de felicidad. A veces es lindo tener una voz dulce que te aconseje que hacer, que camino seguir, que sendero tomar. Pero la verdad, soy de los que prefieren elegir usando mi subjetividad, y ganar o perder con mis herramientas.
Entonces, vuelvo al punto de partida. ¿Qué pasa cuando ya nada te motiva? ¿Qué pasa si no ves colores, si ves sólo grises?.Ese es el garrón, no ver los colores. Saber que están, perceptirlos, pero no tener la capacidad de vislumbrarlos.
Si ya no te divierte entrenar, salir, comer, jugar, soñar, estás mal. Si solamente pensás en dormir, estás peor. Pero te la regalo si tu motivación, está en una sonrisa que no es tuya. En ese terreno no quiero volver a meterme. Sinceramente, da miedo. Asusta.
Nada mejor que leerse a uno mismo para encontrar en uno mismo las soluciones a los problemas de uno mismo. Que frase egocéntrica, mucho de uno mismo. Pero eso es bueno también. Tener la sabiduría de no molestar, de no pedir ayuda salvo que sea de vida o muerte. El que mucho pide, a la larga poco recibe. Estoy seguro de eso, es una frase de mi autoría.
Otra vez perdí el hilo. Retomo. Miedo, susto, preocupación. Todos conceptos diferentes, pero con características símiles: no te dejan vivir plenamente. No te permiten caminar por la vereda que más te guste, por la calle que más te atrape. Te convertís en un rehén de tus sentimientos, estás preso.
Preso vos, presos ellos. Los atás, no los querés dejar florecer. Te oprimís, cerrás los ojos fuertes y decís "ya pasa ya pasa, ya pasó, listo". Y si, seguramente por hoy pasó. Pero, ¿y si mañana vuelve? ¿ y si pasado vuelve más fuerte? y si esa sonrisa deja de ser una motivación para convertirse en una razón?. No, no querés. No podés.
Superalo. Nadie controló toda una vida su sentir, vos tampoco lo vas a lograr. Lo mejor, lo lógico, sería dejarse ser, sentirse liviano por un segundo e imaginarse una fuerte brisa, de esas que se levantan tipo 8 de la noche un día nublado, y dejarse llevar, dejar que el viento te embriague y recorra tu cuerpo, mientras vos con los ojos cerrados solamente podés pensar en lo lindo que es este viaje, y que no importa a donde te lleve, no importa si termina cayendo por un precipicio, por que el solo hecho de viajar, ya valió la pena. Ya valió la vida.
Superalo. Vos no sos así. Superalo. Nunca lo vas a ser.
¿Pero qué pasa si últimamente nada te motiva? ¿Qué pasa si no encontrás ningún motivo lo suficientemente real como para sonreírle al mundo, y dejar que él te llene de luz?
Como siempre, las teorías están confeccionadas para las personas que tienen la dicha de vivir plenamente todo el tiempo. Bueno, no se si seré yo el raro o que, pero yo no vivo feliz todo el tiempo. Estas teorías petes no me sirven.
"Arte es crear", me dijo una de esas filósofas modernas que tienen el don de tener la razón muchas más veces que vos. Y yo prefiero crear mis propios paradigmas de vida, mis propias formas. Mis propias conceptos de búsqueda de felicidad. A veces es lindo tener una voz dulce que te aconseje que hacer, que camino seguir, que sendero tomar. Pero la verdad, soy de los que prefieren elegir usando mi subjetividad, y ganar o perder con mis herramientas.
Entonces, vuelvo al punto de partida. ¿Qué pasa cuando ya nada te motiva? ¿Qué pasa si no ves colores, si ves sólo grises?.Ese es el garrón, no ver los colores. Saber que están, perceptirlos, pero no tener la capacidad de vislumbrarlos.
Si ya no te divierte entrenar, salir, comer, jugar, soñar, estás mal. Si solamente pensás en dormir, estás peor. Pero te la regalo si tu motivación, está en una sonrisa que no es tuya. En ese terreno no quiero volver a meterme. Sinceramente, da miedo. Asusta.
Nada mejor que leerse a uno mismo para encontrar en uno mismo las soluciones a los problemas de uno mismo. Que frase egocéntrica, mucho de uno mismo. Pero eso es bueno también. Tener la sabiduría de no molestar, de no pedir ayuda salvo que sea de vida o muerte. El que mucho pide, a la larga poco recibe. Estoy seguro de eso, es una frase de mi autoría.
Otra vez perdí el hilo. Retomo. Miedo, susto, preocupación. Todos conceptos diferentes, pero con características símiles: no te dejan vivir plenamente. No te permiten caminar por la vereda que más te guste, por la calle que más te atrape. Te convertís en un rehén de tus sentimientos, estás preso.
Preso vos, presos ellos. Los atás, no los querés dejar florecer. Te oprimís, cerrás los ojos fuertes y decís "ya pasa ya pasa, ya pasó, listo". Y si, seguramente por hoy pasó. Pero, ¿y si mañana vuelve? ¿ y si pasado vuelve más fuerte? y si esa sonrisa deja de ser una motivación para convertirse en una razón?. No, no querés. No podés.
Superalo. Nadie controló toda una vida su sentir, vos tampoco lo vas a lograr. Lo mejor, lo lógico, sería dejarse ser, sentirse liviano por un segundo e imaginarse una fuerte brisa, de esas que se levantan tipo 8 de la noche un día nublado, y dejarse llevar, dejar que el viento te embriague y recorra tu cuerpo, mientras vos con los ojos cerrados solamente podés pensar en lo lindo que es este viaje, y que no importa a donde te lleve, no importa si termina cayendo por un precipicio, por que el solo hecho de viajar, ya valió la pena. Ya valió la vida.
Superalo. Vos no sos así. Superalo. Nunca lo vas a ser.
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